Un tercio de la población mundial vive en viviendas de tierra. Y de este tercio, la mitad o más en países en vías de desarrollo. No es novedad que la tierra se ha empleado desde tiempos remotos en la construcción de la vivienda. Muchas han sido las técnicas que los constructores han desarrollado para aprovechar las propiedades de la tierra en distintos continentes y climas. Estas en conjunción con una diversidad de materiales de origen vegetal, animal o mineral, han permitido a la humanidad crear un cobijo adecuado para asegurar su permanencia y supervivencia a través del tiempo.

 

El interés actual sobre los usos y aplicaciones de la tierra como material de construcción, está vinculado también a la recuperación de un modelo integral de pensar la forma de construir y habitar -los pueblos, la casa-, y que a la vez formula una respuesta más responsable a lo efectos de la excesiva e incontrolada explotación de los recursos naturales –materiales y energía-, como así también de los medios tecnológicos y económicos, que hoy en día sobrecargan y desequilibran los asentamientos humanos, exponiendo así a un serio riesgo al nacimiento y desarrollo de las generaciones futuras.

 

De allí el valor agregado de la tierra -que en todos los casos se la puede reutilizar o devolver a su origen-, en el momento de evaluar los costos ambientales que generan los productos y materiales industriales que normalmente se utilizan en las construcciones y que al finalizar las obras, terminan convertidos en desechos contaminantes o no degradables.

 

Sin embargo, este bien común accesible y económico, disponible en la mayoría de nuestros suelos, -y en una superficie habitable importante de nuestro planeta-, presenta muchas ventajas 

 

Como por ejemplo: aplicado en muros de tapial o adobe en ambientes secos y soleados típicos de zonas desérticas. En esta ocasión, el muro tiene la capacidad de almacenar en su masa el calor del sol durante el día, contribuyendo de esta manera a atenuar en el interior de la vivienda las variables de temperaturas tras la puesta del sol.

 

Es decir, es en el exterior cuando la marca mercurial cae bruscamente durante la noche -en algunos casos al punto de partir rocas por efecto de la contracción-,  mientras que en el interior los muros irradian el calor acumulado durante el día, manteniendo templados los ambientes que irán enfriándose muy lentamente al correr de las horas. 

 

El ladrillo de suelo cemento 

 

 

 

 

Este ladrillo básicamente es el resultado de una mezcla de tierra estabilizada con una porción de cemento Pórtland. Aunque siempre es conveniente ensayar cuál es la proporción más adecuada, esto depende de las características del suelo que se dispone, donde a veces hay que agregar arena.

 

La arcilla, también conocida como greda o tosca es la porción de suelo que se halla inmediatamente, a unos 20 o 30cm. debajo del manto orgánico o suelo vegetal y tiene la propiedad de aportar la adhesividad necesaria para mantener y ligar el material árido, en este caso la arena. Y por último el cemento, que en estado húmedo estabiliza y endurece el material proporcionándole una gran resistencia a la compresión y la humedad una vez cumplido el tiempo de  evaporación.

 

 

 

 

 

 

 

Tenemos entonces arcilla, arena y cemento convenientemente mezclada y humedecida, por ejemplo: 45 partes de arcilla, 45 partes de arena, 10 partes de cemento y un 15% de agua.  Estos materiales se mezclan con una pala ancha hasta que se observe un color uniforme, luego se agrega el agua con una regadera o manguera con una salida similar, al punto solo de humedecerla. Seguidamente, una vez lograda la humedad adecuada se coloca este material en el molde de la prensa, para luego someterla a una compresión de 20 toneladas. 

 

 

 

 

Para cerrar el proceso de fabricación del ladrillo, se requiere de una presión controlada sobre el material, esto es posible gracias al empleo de la prensa FERMEX-RAM . Esta consiste en un molde de 10cm de profundidad  por 15cm. de ancho por 30cm. de largo, combinado con un pistón inferior y una palanca que apoya en la tapa y que genera al accionarla la compresión suficiente para compactar la mezcla. Luego de esta operación, se acciona la palanca en sentido contrario al anterior para que el pistón expulse a la superficie el ladrillo terminado y listo para ser retirado al área destinada al fraguado. 

Una aplicación típica 

 

Los autoconstructores saben sobradamente que muchas veces no se cuenta con un flujo de dinero constante, que permita comprar y disponer de los materiales para comenzar a construir una vivienda de forma ininterrumpida hasta finalizarla. De modo que en muchos casos se divide la obra por etapas o por módulos que se van sumando de acuerdo a la disponibilidad de materiales o de tiempo para la ejecución de las tareas.

Cualquiera sea el caso, la parte construida –por ejemplo el muro perimetral de una habitación-, deberá soportar las condiciones impuestas por el clima, durante el tiempo que dure su construcción, más el tiempo necesario hasta que se obtengan y acopien nuevamente los materiales para continuar los trabajos.

En este caso puntual se pueden aprovechar con éxito las cualidades de este ladrillo, porque al hallarse estabilizada su composición con cemento, resulta ser mecánicamente mas resistente que el adobe. Característica que –como decía antes-, le permite resistir los embates de la lluvia sin revoques ni cubiertas protectoras.

Este comportamiento en condiciones muy expuestas, fue el que me decide aplicar esta técnica en la ampliación de una obra, en la que se deben levantar las cuatro paredes de una habitación, como primer paso de una ampliación mayor en la que se utilizarán cerca de 8.000 de estos ladrillos.

El dispositivo de trabajo se usa en un área del terreno extensamente sombreada para evitar primero, la evaporación de la humedad del material en el proceso de prensado y luego evitar que el ladrillo no quede expuesto a una lluvia repentina durante el periodo de fraguado, que en otro caso se debería tener la precaución de cubrirlos con plástico.

Otro detalle importante es el de contar con un espacio suficiente para dejar reposar al ladrillo durante el tiempo necesario. Por ejemplo en 1.60 x 2 mts. (3.20 mts2) entran 100 ladrillos. Preferentemente este suelo debería ser plano y compactado para evitar las roturas que se producen en el momento de asentarlo de canto en las filas.

Evite las rafagas de viento porque cuando se está zarandeando la tosca, se convierte en un polvo muy fino que es arrastrado por el viento y se desparrama por todo el terreno. La mejor manera de manejarla es hacerlo en el mismo lugar donde la extrae, porque en última instancia se desparrama allí mismo.

Para pulverizar la tosca,  utilicé una malla de 5x5mm. Y una vez zarandeada, se acarrea con carretilla , desde la cantera hasta el área de trabajo. Más o menos la misma distancia se acarreó la arena, para luego mezclar todos los materiales sobre piso de cemento.

Luego de determinada la proporción de la mezcla de cada preparación en 45:45:10 partes, en la siguiente tabla se registran las cantidades de material empleadas para la realización de 55 ladrillos:


 

Dosificación

 

 

 

 


Carretilla

Balde

15%

Arena

2

1

 


Tierra

2

1

 


Cemento

0

3

 


Agua

 


 


40Lts

 

                    

Carretilla = 56 litros

 
 Balde = 8 litros

 

Con esta dosificación el resultado de la producción -al efecto de computar las cantidades de cada uno de los materiales-, fue es el siguiente:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rendimiento del material

 

Litros

Mts3

Ladrillos

264

1/4

55

1056

1

220

5280

5

1100

 
 



 


Es posible producir hasta 1200 ladrillos por día. Según mi propia experiencia esto sería posible contando con tres operarios, uno para manejar el material y otros dos para llevar a cabo el prensado, me refiero en condiciones normales donde no existe experiencia previa.

Para completar el panorama, hay que tener en cuenta además otras tareas que deben realizarse. Al finalizar la producción diaria, es conveniente regar los ladrillos con manguera y rociador, -observando que las gotas no erosionen la superficie del material-, para que en estado húmedo fragüen lentamente, por lo menos durante una semana. Una vez cumplido este plazo ya están en condiciones de ser estibados en pilas, para finalizar el curado durante dos semanas más, antes de ser empleado -igualmente que el ladrillo convencional-, junto al mortero en la construcción de las paredes.  

 Algunas ventajas (2)

1) Puede ser producido con el propio suelo local y en el propio perímetro de la obra, reduciendo o eliminando el costo de transporte

2) Utiliza únicamente mano de obra no especializada.

3) no consume combustible en su fabricación por eliminar la quema, por tanto es un PROCESO DE FABRICACION ECOLOGICA 

4) la regularidad de sus formas posibilitan la utilización de menores cantidades de mortero para revocar.

5) pueden también, eliminar el uso de revestimiento para protección de la acción directa del agua, siendo por lo tanto, recomendables para paredes con ladrillo visto.

También las singularidades de este sistema han sido puestas a prueba en programas de interés social generando una diversidad de experiencias como por ejemplo la del Programa "Hábitat Rural" del Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano  donde se emplearon los ladrillos de suelo cemento con muy buenos resultados en la construcción de viviendas de pobladores rurales


 
 

En suma por sus características de uso y  producción se trata de un ejemplo típico de tecnología socialmente apropiada, destinada al desarrollo de las comunidades y sus pobladores. Porque facilita y promueve la autoconstrucción, la asociación participativa, la capacitación y aplicación de nuevas tecnologías, que encuentra en los grupos familiares, vecinales, cooperativos a los auténticos constructores de su destino.

Por lo tanto, en un momento donde se cuestionan los modelos impuestos por la industria y el mercado, en contraposición a una demanda real de viviendas para una población en constante expansión. En este contexto es donde los constructores y profesionales juegan un rol determinante, en su capacidad de visualizar aquellos elementos que aportan a la disminución de materiales de desechos que las construcciones arrojan al ambiente, con el consiguiente despilfarro de recursos. Hay aquì, una responsabilidad en juego y en cualquier momento se puede hallar la oportunidad de dar el primer paso en direcciòn a un estilo de vida màs coherente, armonioso y respetuoso con el medio ambiente.-


 

(1) FERMEX-RAM: son prensas manuales para la fabricación de ladrillos ECOLOGICOS.


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